Necesidad de cierre cognitivo: validan una escala para medir cómo las personas enfrentan la incertidumbre

Investigadores en psicología evaluaron un instrumento que permite conocer la rapidez con que las personas buscan respuestas definitivas y las mantienen.
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Hay personas que toleran una duda durante un tiempo. Otras sienten la necesidad de resolverla cuanto antes y quedarse con una respuesta clara. Esa diferencia forma parte de un concepto que la psicología estudia desde hace décadas: la necesidad de cierre cognitivo.

Un nuevo estudio realizado por investigadores en psicología adaptó y validó para el contexto argentino una herramienta que permite medir esa tendencia. La escala distingue dos dimensiones: la urgencia por encontrar una respuesta y la tendencia a mantenerla una vez adoptada.

El trabajo fue realizado por Luis Carlos Jaume, de la Universidad de Buenos Aires, Hugo Simkin, investigador del CONICET y director de la carrera de Psicología de la Universidad Maimónides (UMAI), Susana Azzollini, Erica Molinario, Gennaro Pica y Arie Kruglanski, de la Universidad de Maryland, en los Estados Unidos. Los resultados fueron publicados en la revista Revista de Psicoterapia.

Qué significa necesidad de cierre cognitivo

La necesidad de cierre cognitivo describe la motivación para buscar y sostener una respuesta definitiva ante un problema, especialmente cuando existe confusión, ambigüedad o incertidumbre.

No aparece de la misma manera en todas las personas: se ubica en un continuo que va desde una fuerte necesidad de cerrar una cuestión hasta una mayor disposición a mantenerla abierta.

El concepto fue estudiado por Arie Kruglanski y Donna Webster, quienes desarrollaron una escala para medirlo. Posteriormente, Antonio Pierro con Kruglanski propusieron una versión revisada de 14 ítems, conocida como “Revised Test for Need for Cognitive Closure”.

Esta herramienta organiza el concepto en dos dimensiones relacionadas: urgencia y permanencia. La urgencia representa la tendencia a alcanzar una respuesta lo antes posible frente a una situación incierta. La permanencia describe la inclinación a conservar esa respuesta y evitar información que pueda ponerla en duda.

El problema que abordó la nueva investigación fue la falta de una adaptación validada de esta escala para el contexto argentino. Ese vacío dificultaba el estudio local de la necesidad de cierre cognitivo y limitaba la posibilidad de integrar estos resultados con investigaciones realizadas en otros países.

Simkin explicó que adaptar un instrumento psicológico no suele ser un objetivo en sí mismo, sino un paso metodológico necesario para investigar otros problemas. “Para estudiar cómo se relacionan distintos fenómenos psicológicos es necesario contar primero con herramientas válidas y confiables para medirlos en la población de interés”, dijo.

La investigación tuvo un diseño transversal y reunió a 713 estudiantes de la Universidad de Buenos Aires. Las edades estuvieron entre los 18 y los 50 años, con un promedio de 27,43 años; el 78,8% de la muestra correspondió a mujeres.

Los participantes respondieron los 14 ítems de la escala revisada mediante seis opciones de respuesta. También completaron versiones argentinas de instrumentos destinados a medir el autoritarismo de derecha y la orientación a la dominancia social.

El proceso de adaptación incluyó traducciones del inglés al español y traducciones inversas al inglés. Los análisis estadísticos confirmaron la estructura de dos dimensiones —urgencia y permanencia— y mostraron un buen ajuste del modelo.

La consistencia interna, que indica hasta qué punto los ítems de una misma dimensión funcionan de manera coherente, también resultó adecuada.

Además, la necesidad de cierre cognitivo mostró asociaciones positivas con el autoritarismo de derecha y con la dimensión de dominancia grupal de la orientación a la dominancia social. En ambos casos, la correlación fue aproximadamente de 0,32.

Estos resultados aportan evidencia sobre la validez de la herramienta, ya que son consistentes con relaciones observadas en investigaciones anteriores. Sin embargo, estas asociaciones estadísticas no permiten afirmar que una variable cause la otra, aclaró Simkin.

La nueva herramienta permitirá estudiar relaciones entre la necesidad de cierre cognitivo, los prejuicios, la ansiedad y otros fenómenos en futuros estudios. Cada relación requiere investigaciones específicas.

El estudio publicado reconoce además una limitación: la muestra estuvo formada por estudiantes universitarios. Los investigadores plantean que futuras investigaciones deberían ampliar la diversidad de participantes para evaluar la validez de la escala en otros grupos de la población argentina.

La adaptación argentina de la escala cubre así un vacío metodológico y aporta una herramienta para investigar cómo las personas enfrentan la incertidumbre. Al mismo tiempo, de acuerdo con Simkin, facilita la integración de investigaciones realizadas en el país con una línea internacional de estudios sobre la necesidad de cierre cognitivo.

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