Arritmia en gatos y perros: cómo proteger el corazón a tiempo

La alteración del ritmo cardíaco puede dar señales de alerta. Por qué el uso del electrocardiograma ayuda para indicar el tratamiento.
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Group of people gently holding a large white dog indoors, focused on the dog’s back and body.

El corazón funciona gracias a un sistema eléctrico que marca el paso de cada latido. Cuando el impulso eléctrico sufre alguna alteración, el paciente sufre una arritmia, un problema que afecta tanto a las personas como a los perros y a los gatos.

En los animales, los signos de la arritmia pueden incluir debilidad notoria, falta de energía y cansancio rápido al caminar o jugar. Algunos animales presentan dificultad para respirar, episodios de desmayos o síncopes o una disminución clara en su actividad diaria habitual.

“En algunos animales aparecen señales muy sutiles. Prestar atención a cada detalle diario resulta clave”, dijo el veterinario Sergio Ferraris, director del Centro de Investigaciones en Ciencias Veterinarias (CCV) de la Universidad Maimónides (UMAI).

Si aparecen comportamientos extraños en un perro o un gato, la consulta con un centro veterinario de urgencia debe ser inmediata.

“La rapidez en la atención médica puede marcar la diferencia entre un cuadro leve y una situación clínica crítica”, resaltó Ferraris, quien está a cargo de la dirección académica del Taller de Electrocardiografía en caninos y felinos (Nivel Inicial) que se llevará a cabo el 27 de octubre de 2026.

Diagnóstico preciso de la arritmia

Cuando se desarrolla una arritmia, el corazón pierde su capacidad para conducir el impulso eléctrico y su efecto puede causar trastornos para bombear sangre con eficiencia y esto altera el bienestar general.

Para comprender el origen del problema, los veterinarios emplean la electrocardiografía, conocida como ECG. Este test registra la actividad eléctrica del corazón al colocar pequeños electrodos sobre la piel del animal. El procedimiento dura menos de diez minutos y resulta totalmente indoloro.

El especialista también puede sugerir otras herramientas complementarias, como el ecocardiograma o monitores Holter especiales. Estas opciones permiten observar la estructura física del órgano y detectar ritmos irregulares que ocurren de modo intermitente. Así, el equipo médico obtiene un panorama completo para definir el camino a seguir.

El tratamiento depende por completo del tipo y la severidad del trastorno cardíaco hallado. Algunos cuadros leves no necesitan intervención médica, solo revisiones periódicas con el cardiólogo especialista. Otros pacientes requieren fármacos específicos para controlar la velocidad del ritmo cardíaco y mejorar su calidad de vida.

En situaciones donde los medicamentos resultan insuficientes, existen alternativas más avanzadas para el cuidado animal. Los especialistas implantan marcapasos en casos con latidos demasiado lentos para sostener las necesidades del cuerpo. También aplican técnicas de ablación cardíaca cuando el ritmo es demasiado rápido y no responde a los fármacos comunes.

Muchos perros y gatos con arritmias llevan una vida cómoda y activa gracias al manejo profesional adecuado. La clave reside en mantener las visitas de control para supervisar la eficacia de los medicamentos o el equipo implantado. Con el seguimiento médico correcto, el pronóstico suele ser favorable.

“La ciencia veterinaria actual ofrece recursos muy avanzados para proteger el corazón de los animales domésticos”, subrayó Ferraris.

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