Las ballenas sei habitan la mayor parte del tiempo en aguas oceánicas profundas lejos de la costa. Sin embargo, entre los meses de octubre y mayo de cada año, hay ejemplares que se acercan a las costas de la Patagonia argentina, especialmente en el Golfo San Jorge en la provincia de Chubut.
Un grupo de científicos hizo un monitoreo satelital que reveló por primera vez la ruta migratoria completa de ida y vuelta de la ballena sei en el Atlántico Sudoccidental.
“Este resultado transforma el conocimiento sobre sus migraciones y permite diseñar mejores estrategias para preservarla ya que se trata de una especie en peligro de extinción”, dijo el doctor en biología Mariano Coscarella, investigador del CONICET, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la Fundación Azara.
Junto con Marina Riera, Coscarella dirige el Proyecto de Investigación de Cetáceos del Golfo San Jorge, una iniciativa que cuenta con el respaldo de los municipios de Rada Tilly y Comodoro Rivadavia, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) y la Universidad Maimónides – Fundación Azara.
El trabajo también tiene el aval del Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas del Chubut, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), Habitantes del Mar, Patagonia Azul, el laboratorio de análisis genéticos Generis y Pan American Energy.
Rutas y secretos de la ballena sei
La ballena sei es el tercer rorcual más grande del planeta, posee una alta aleta dorsal y pliegues en la garganta. Mide entre doce y dieciocho metros y pesa más de veinte toneladas. Cuando visita las costas de Chubut se alimenta de pequeños crustáceos llamados copépodos y de bogavantes.
Precisamente, el monitoreo busca resolver un viejo misterio sobre los movimientos estacionales de la especie en el océano abierto.
Al respecto, Coscarella detalló el propósito de colocar dispositivos satelitales en los ejemplares durante la última temporada: “Lo que intentamos establecer es la ruta de migración después de que dejan el Golfo San Jorge. Queremos saber dónde se encuentra el área de reproducción”.
La investigación adquiere una relevancia crítica debido al escaso conocimiento global sobre este animal catalogado en peligro de extinción. La población mundial apenas llega a los 50.000 ejemplares según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
La caza comercial redujo el 80% de su población en el siglo pasado de manera drástica. Se calcula que más de dos mil ochocientos individuos usan el Golfo San Jorge como zona de alimentación cada año.
El hito histórico del rastreo satelital
Los primeros registros de ejemplares de ballena sei en la costa chubutense se hicieron en el año 2013 y estuvieron a cargo del personal del Área Natural Protegida Punta Marqués. Esos avistajes impulsaron a investigadores locales a profundizar el estudio de la especie y dieron origen al Proyecto de Investigación Ballena Sei.
Esta temporada incorporaron más de 50 individuos a los catálogos de fotoidentificación y registraron cuatro ejemplares de ballena azul.
“Los nombres los ponemos de acuerdo a temáticas. Este año fue el Señor de los anillos”, acotó. El Señor de los Anillos es una trilogía de novelas de fantasía épica escrita por el filólogo británico J.R.R. Tolkien.
Como parte de esa temática, tres de los ejemplares fueron bautizados como Frodo, Gollum y Sam. Para sorpresa del equipo científico, tanto Frodo y Gollum transmitieron información hasta llegar al sur de Brasil, aunque realizaron recorridos diferentes.
Mientras Frodo se desplazó sobre la plataforma submarina y cerca de la costa, Gollum realizó un viaje netamente oceánico.
Frodo volvió a Chubut tras cuarenta días de viaje. Había salido del golfo San Jorge el 22 de junio pasado y regresó el 6 de agosto. Se desplazó a unos 50 a 80 kilómetros de la costa sobre la plataforma submarina. Coscarella celebró el éxito: “Es la primera vez que logramos registrar un viaje completo”.
El logro cobra valor frente a los antecedentes, según el biólogo: “En la temporada anterior un ejemplar llegó una a Brasil pero dejó de transmitir”. Esta vez los aparatos funcionaron, sumaron cincuenta individuos nuevos al catálogo de fotoidentificación y registraron cuatro ballenas azules.
Para llevar a cabo el seguimiento, colaboraron los investigadores Santiago Fernández, Lucas Beltramino e Ignacio Gutiérrez, los estudiantes Jeremías Galaz, Francisco Yakimovicz e Iván Pejcich, los pilotos de dron Daniel Lucchetti, Daniel Vidal, Juan Morales, Melina Vidal y Pablo Bermúdez y los patrones navales de Habitantes del Mar Martín Hocko, Facundo Niziewiz, Domingo Niziewiz, Humberto Maturana y Martín Rodríguez.
“En las próximas temporadas nuestro equipo planea continuar instrumentando animales para terminar de comprender el ciclo de migración y establecer definitivamente cuál es la zona de reproducción”, adelantó Coscarella.

