La fisura labio-palatina es una anomalía congénita que afecta el labio superior, el paladar o ambas estructuras. Se la conoce popularmente como “labio leporino”.
Sin embargo, la comunidad médica iberoamericana sugiere que debe hablar de “fisura labio-palatina”. Es para evitar una comparación morfológica despectiva ya que “leporino” según la Real Academia Española (RAE) deriva del latín “lepoñnus”, que tiene como significado “Perteneciente o relativo a la liebre”.
El problema se produce cuando los tejidos que forman el labio, el paladar o ambos no se unen por completo durante el desarrollo embrionario.
“Las herramientas digitales y la tecnología 3D pueden utilizarse en distintas etapas del tratamiento, desde las primeras semanas de vida hasta la adolescencia y la adultez”, señaló Gabriela Sastrón, odontóloga y directora de la especialización en Ortodoncia de la Universidad Maimónides (UMAI).
Escaneo en recién nacidos
En las primeras semanas de vida, el escaneo intraoral permite obtener un registro digital de la boca. Así se evita la toma de impresiones con materiales como alginato o siliconas.
Las impresiones convencionales pueden presentar riesgos en recién nacidos con fisura, entre ellos la aspiración del material. Estudios científicos también describieron el escaneo digital como una alternativa segura y precisa en estos pacientes. “El escaneo intraoral sustituye las impresiones tradicionales”, resaltó Sastrón.
A partir de ese registro, un equipo de profesionales puede diseñar placas de moldeado nasoalveolar adaptadas a la anatomía de cada bebé. Ese moldeado es un tratamiento que modifica de manera gradual la posición de los tejidos de la nariz y del maxilar antes de determinadas cirugías.
La tecnología digital facilita el diseño en una computadora y luego fabricarlos con distintos métodos, entre ellos la impresión 3D.
Modelado y diagnóstico tridimensional
Más adelante, la tecnología 3D permite integrar diferentes registros de la anatomía del paciente a través de tomografías computarizadas de haz cónico (CBCT), las cuales utilizan rayos X para obtener imágenes tridimensionales de los maxilares.
A partir de estos estudios se generan archivos DICOM para almacenar las imágenes médicas y archivos STL para representar los modelos tridimensionales.
Con la integración de esos datos se analiza el defecto óseo, la posición de los segmentos del maxilar y la arquitectura de la nariz. “Permite visualizar con exactitud milimétrica”, explicó Sastrón.
Los especialistas también pueden comparar modelos tridimensionales obtenidos en distintos momentos para medir cambios en las estructuras óseas y evaluar modificaciones en la vía aérea mediante estudios específicos.
Planificación prequirúrgica y diseño a medida
Durante la dentición mixta, cuando conviven dientes de leche y permanentes, la CBCT permite evaluar el defecto óseo alveolar antes de un injerto en la zona del maxilar que sostiene los dientes.
El flujo digital también permite diseñar aparatología ortodóncica a medida mediante diseño asistido por computadora (CAD). Entre esas herramientas aparecen los expansores maxilares, que modifican de forma controlada el ancho del maxilar.
Los modelos tridimensionales también facilitan la explicación del caso a las familias y favorecen la coordinación entre ortodoncistas, cirujanos y fonoaudiólogos.
Durante las intervenciones también se utilizan guías quirúrgicas impresas en 3D. Esas guías ayudan al cirujano a trasladar la planificación previa al quirófano, según el caso de cada paciente.
Antes de algunas intervenciones, los especialistas realizan una planificación quirúrgica virtual para simular el procedimiento. En adolescentes y adultos, esta herramienta se utiliza para estudiar osteotomías (cortes quirúrgicos del hueso) y cirugías ortognáticas, que modifican la posición de los maxilares.
Seguimiento clínico
Los escaneos de superficie 3D posibilitan analizar cambios en la cara y en los tejidos blandos durante el crecimiento sin exponer al paciente a radiación ionizante, a diferencia de las técnicas tomográficas como la CBCT.
“En el marco de la Especialización en Ortodoncia de la Universidad Maimónides, el escaneo intraoral, la segmentación tomográfica y la impresión 3D ya forman parte de la formación clínica y de los protocolos aplicados a los pacientes del posgrado”, dijo Sastrón.
“Nuestra universidad integra esos contenidos tanto en el programa curricular de la especialización como en módulos específicos, ateneos clínicos de ortopedia funcional y manejo interdisciplinario de anomalías craneofaciales”, aclaró.

