El cerebro ejerce un control central sobre las funciones reproductivas de los mamíferos. En el hipotálamo, una región cerebral clave, unas células de soporte llamadas astrocitos acompañan y regulan a las neuronas encargadas de gobernar la capacidad de concepción y gestación.
Ahora, una investigación realizada por científicos del Centro de Estudios Biomédicos Básicos, Aplicados y Desarrollo (CEBBAD) de la Universidad Maimónides (UMAI) y el CONICET demostraron que esas células poseen una notable plasticidad. Modifican su morfología y sus conexiones celulares durante el período de gestación.
El descubrimiento aporta información valiosa para comprender la fertilidad en diversas especies y tiene potenciales implicaciones para una mejor comprensión de la biología reproductiva humana.
El trabajo estuvo a cargo de Micaela Inés Llanos Dumont, Alejandro Schmidt, Ileana Abigail Burd, Julia Halperin, Alfredo Daniel Vitullo y Verónica Dorfman. Publicaron los resultados en la revista científica Journal of Endocrinology.
Por qué la vizcacha de las llanuras despierta interés
La vizcacha de las llanuras (cuyo nombre científico es Lagostomus maximus) es un roedor histricomorfo autóctono de Sudamérica. Está emparentada con las chinchillas. Físicamente se caracteriza por su pelaje grisáceo, cola poblada y marcas faciales distintivas en blanco y negro.
Desde el punto de vista ecológico, son animales sociales que construyen complejas estructuras subterráneas conocidas como “vizcacheras”, con las que modifican significativamente el entorno rural.
Los científicos que trabajan en el campo de la neuroendocrinología tienen interés en esa especie porque exhibe rasgos sumamente inusuales en su reproducción.
Las hembras presentan un fenómeno de poliovulación masiva y, a diferencia de la mayoría de los mamíferos, muestran una reactivación del eje reproductivo a mitad del embarazo. Esta particularidad convierte a la vizcacha en un modelo de estudio excepcional para analizar los mecanismos regulatorios de la fertilidad bajo condiciones hormonales atípicas.
La interacción celular en el hipotálamo
En el sistema nervioso, las neuronas que sintetizan la hormona liberadora de gonadotrofinas (GnRH) son las responsables de marcar el ritmo de los ciclos ovulatorios. A través del estudio publicado en Journal of Endocrinology, el equipo de investigadores de UMAI y Conicet encontró que los astrocitos actúan como moduladores esenciales de la actividad de estas neuronas.
Examinaron la distribución de los astrocitos en tres áreas específicas del hipotálamo involucradas en el control reproductivo: el área preóptica medial, el núcleo arcuato y la eminencia media.
El objetivo fue evaluar la relación espacial entre los astrocitos y las neuronas de GnRH a lo largo del ciclo vital de las hembras, abarcando períodos de no preñez (tanto en fases ovulatorias como no ovulatorias) y distintas etapas de la gestación.
El grupo científico analizó muestras de sangre para determinar los niveles de estradiol, progesterona y hormona luteinizante. En paralelo, mediante la técnica de inmunohistoquímica, se tiñó la proteína GFAP (proteína glial fibrilar ácida) para visualizar la estructura de los astrocitos bajo el microscopio.
“Los análisis revelaron que los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo inducen modificaciones en la plasticidad glial. En el núcleo arcuato se detectó una reducción significativa del área inmunorreactiva de los astrocitos durante el inicio de la gestación, lo que refleja un repliegue temporal de sus prolongaciones”, aclaró la doctora Dorfman.
La científica dirige el Laboratorio de Neuroendocrinología de la Reproducción del Departamento de Investigaciones Biológicas y Biomédicas del CEBBAD y es Profesora Titular de la asignatura Biología Molecular de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la UMAI.
El hallazgo más relevante ocurrió en la eminencia media: de manera exclusiva durante el período de preñez, las prolongaciones de los astrocitos establecieron contactos sumamente íntimos con las fibras de las neuronas de GnRH.
Los investigadores concluyeron que los esteroides sexuales del embarazo promueven una plasticidad dependiente de hormonas en los astrocitos hipotalámicos. El avance permite profundizar en el conocimiento de las interacciones celulares del cerebro y ofrece una nueva perspectiva para la comparación de estrategias reproductivas entre mamíferos.

