La investigación científica también tiene sus historias guardadas en frascos de cristal. La “colección Flechsig” es hoy un conjunto de preparaciones especiales de cortes cerebrales de fetos de último término y recién nacidos desarrollados que fueron reunidos en Alemania a finales del siglo XIX.
Perteneció al médico Paul Emil Flechsig, quien había nacido en 1847 en Zwickau y murió en 1929 en Leipzig. Fue psiquiatra e investigador del cerebro, y se lo considera uno de los padres de la neuroanatomía, la disciplina que estudia la estructura del sistema nervioso. Su historia une la neurología europea con la ciencia argentina actual.
“Como neuropatólogo y neuroanatomista, me parece emocionante estar frente al material que generó un hito en la neurobiología que llega a nuestros días”, dijo Roberto Caccuri, quien coordinará la jornada Neurobiología del siglo XXI y su proyección a la Neuropsiquiatría en la Universidad Maimónides el próximo 14 de agosto.
Flechsig había estudiado medicina en la Universidad de Leipzig en Alemania, donde después dirigió el Instituto de Psiquiatría y Neurología. Al usar una técnica histológica allí desarrolló el proceso de cómo y cuándo se forma y deposita una sustancia grasa llamada mielina, conocido como Mielogénesis). La mielina envuelve las fibras nerviosas y ayuda a transmitir los impulsos eléctricos del cerebro.
Con ese método, Flechsig comprobó que distintas zonas del cerebro completan la mielinización en momentos diferentes y le permite su maduración normal. A partir de ese orden, dividió la corteza cerebral en zonas primitivas, intermedias y de asociación.
Cómo llegó la colección desde Alemania hasta Buenos Aires
En agosto de 1931, el médico Vicente Dimitri, jefe de Neurología del Hospital Alvear de Buenos Aires, compró la colección a la viuda de Flechsig. La operación se gestionó a través de la Casa Curt Berger y Cía. En 1941 Dimitri asumió la cátedra de Neurología de la Universidad de Buenos Aires y se convirtió en el primer profesor argentino con formación sólida en neuropatología. Durante años, la colección permaneció en el Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Israelita.
Con el tiempo y gracias a la gestión del doctor Fernando Cueva y la doctora Edith Illescas, la colección se sumó al patrimonio de la Fundación Azara y la Universidad Maimónides, donde hoy se conserva. Allí funciona como parte del patrimonio científico de la institución. Por primera vez ahora es posible analizar en profundidad el conjunto completo de más de 5.600 piezas que realizó el “sabio de Leipzig”, como le decían. Se trata de un material único fuera de Alemania para estudiar la obra original de Flechsig.
“El material de la colección se encuentra en decenas de cajas con indicadores de su contenido. La catalogación ordenada es muy difícil ya que no llegó a nuestras manos un catálogo escrito que describiera el contenido”, aclaró. “Aquí entonces vale nuestro conocimiento previo para identificar las áreas o sectores neurales”, añadió Caccuri. Se deben separar los diferentes materiales para observar al microscopio o lupa especial el nacimiento de los sectores mielínicos y los fascículos que fue descubriendo Flechsig.
“Otro desafío, no menor, es la limpieza y preservación de cada una de las placas. Deben ser limpiadas cuidadosamente y preservadas en sobres individuales para evitar rayaduras o rupturas”, resaltó. Ese paso es previo y esencial para su posterior observación. Para hacer el análisis de cada placa, se usará lupa binocular especial y microscopio óptico convencional para llegar a un diagnóstico de período mielínico. “La etapa siguiente es la digitalización de las placas, que pueden servir para un segundo análisis”, mencionó.
El objetivo principal, paralelo al valor histórico de las piezas, es retomar cada sector del sistema nervioso y seguir los mismos pasos que Flechsig llevó a cabo para concretar su “Doctrina de la mielogénesis”, expresada en su publicación que la detalla, resaltó Caccuri. “Esto redunda en un reaprendizaje de las áreas cerebrales y los tiempos en los que se deposita la mielina. No debemos olvidar que su trabajo consistió en el análisis de cerebros de fetos y recién nacidos en diferentes períodos y consiguió una cronología real de los eventos de mielinización”, precisó.
Las piezas presentan una indicación original del tiempo del material, es decir, en qué período fetal o de recién nacido para hacer la relación temporal de aparición mielínica. “Posibilitan la catalogación ordenada de las piezas para futuros estudios vinculados. La divulgación de los resultados es imprescindible para todo interesado en el área de neurociencia del desarrollo”, sostuvo.

