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FACULTAD DE HUMANIDADES, CIENCIAS SOCIALES Y EMPRESARIALES

El sobreviviente A-7713, contra la indiferencia

Mario Eduardo Cohen, autor del siguiente artículo publicado en el diario Clarín, es presidente del Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí (CIDICSEF) y docente de la Universidad Maimónides.

El sobreviviente A-7713, contra la indiferencia

En estas épocas en que vuelven a renacer en el mundo occidental los partidos xenófobos de ultra derecha, parece haberse olvidado el mensaje contra la indiferencia que representaba Elie Wiesel, recientemente fallecido.

Señalaba Elie Wiesel en uno de sus párrafos más brillantes: “Lo contrario del amor no es odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. Lo contrario de la fe no es la herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte”.

Durante las primeras décadas posteriores al Holocausto (si bien, hoy se utiliza Shoá en vez de Holocausto, empleo este último término para ser fiel a los textos de Wiesel) ni los sobrevivientes se animaban a contar lo ocurrido ni había oídos que quisieran escucharlo. La situación cambia a partir de 1960 en que Wiesel decide publicar su testimonio. Le seguirían otros libros (traducidos a muchos idiomas) y sus conferencias. Cabe señalar que el libro original había sido ya publicado previamente en Buenos Aires en idioma idish. Su traducción al inglés con el nombre de “La Noche” produjo gran impacto.

Wiesel fue uno de los más lúcidos testigos y cronista del Holocausto. Tenía grabado en su brazo el número A-7713. Su testimonio es muy relevante ya que, por razones biológicas, en muy pocos años se nos acabarán los sobrevivientes que vivieron la década del ´40. Ante los nuevos negadores del Holocausto señala: “Primero asesinaron a los judíos y ahora hay quienes quieren matarlos por segunda vez haciendo dudar de que las víctimas mismas existieron”.

¿Por qué luchar contra la injusticia? Mario Vargas Llosa se contesta: “La grandeza trágica del destino humano está en la paradójica situación que no le deja al hombre otra escapatoria que la lucha contra la injusticia, no para acabar con ella, sino para que ella no acabe con él”.

Wiesel vivía con la misión de mantener viva la memoria del Holocausto y otras injusticias. En la ceremonia de recepción del Premio Nobel a la Paz de 1986, dijo: “He intentado mantener viva la memoria. He intentado luchar contra aquellos que olvidarán. Porque si olvidamos, somos culpables, somos cómplices”. Y agregaba en otra oportunidad: “una memoria que no tomase en cuenta el futuro violaría el legado del pasado. Recordar significa vivir en más de un mundo. Ser tolerante: ser comprensivo el uno para el otro… En aquellos días y noches la Humanidad perdió su rostro”.

Para Wiesel, el mandato de la memoria luego de Auschwitz se divide en tres partes: primera, no olvidar; segunda, recordar; tercera, hacer recordar. Y esa memoria incluye la responsabilidad de ser activos, de adquirir suficiente poder como para defender la dignidad y la responsabilidad para la solidaridad. Parafraseando a Elie Wiesel se podría agregar que, luego de Auschwitz, la humanidad tiene un nuevo mandamiento para cumplir: “evitar nuevos genocidios y holocaustos”.

Artículo original: http://www.clarin.com/opinion/sobreviviente-A-7713-indiferencia_0_1612038940.html

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