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Facultad de Ciencias de la Salud

Maestro de la Hepatología Argentina

Compartimos el discurso del Dr. Bernardo Frider, luego de la distinción que le ha otorgado la Asociación Argentina para el estudio de las Enfermedades del Higado (AAEEH) al titular del Departamento de Enfermedades del Hígado de la Universidad Maimónides.

Maestro de la Hepatología Argentina

Sres. Presidente salientes y entrantes, Dr. Carlos Guma y Dra. Teresa Shroeder,
Comisión Directiva de la AAEEH, colegas y amigos:

Le quiero agradecer en primer lugar al Dr Rubén Terg por su presentación y por hacerme acordar de épocas pasadas. Rubén ¡Muchas Gracias!

Cuando me puse a pensar sobre lo que iba a decir a propósito de la distinción que me otorgan esta noche, mis primeras palabras de agradecimiento son para quienes me han propuesto para la misma. En un libro muy pequeño “¿Cómo veo al mundo?” de un grande , Albert Einstein, decía: “Todos los días pienso muchísimas veces que, mi vida interior y exterior, descansa sobre el trabajo de hombres del presente y de los que ya no se encuentran entre los vivos y que debo realizar un esfuerzo para retribuir en igual medida todo lo que he recibido y lo que sigo recibiendo.”

Estas palabras me ayudaron a desentrañar en parte lo que tenia que decir y el porque de la libido por la hepatología.

Las vivencias de la adolescencia dejan marcas para toda la vida, yo era un adolescente cuando ingresé en la Unidad Hospitalaria del Hospital Argerich -a los 20 años- y tuve como primer ayudante al Dr Jaime Vidiella y como encargado de la Undad Docente al Profesor Adalberto Goñi. Son numerosos los púlpitos desde donde se imparte enseñanza, pero son muy raros los maestros sabios y nobles. Ellos dos lo eran, uno en Hígado y el otro en Clínica. Vidiella supo sazonar al hígado y despertar mi interés por él a una edad médica y etaria muy temprana.

Recuerdo que uno de los aforismos de Vidiella era: “cuando algo se te pierda en el organismo buscalo en el hígado”. En 1968 hice el curso de la Sociedad Argentina de Gastroenterología y ahí conocí al Dr. Victor Perez, al Dr. Jorge Findor, a la Dra. Estela Bruch, al Dr Leonardo Pinchuk y al Dr Roberto Zeilicoff Sami Katz y ya habìa comenzado con la inmunofluorescencia. Ruben Terg terminaba la Unidad Hospitalaria en el Argerich en ese año.

En 1975 abrí el primer consultorio de Hepatología en la Sección Gastroenterología del Hospital Argerich. Desde aquel entonces la hepatología como disciplina se ha desarrollado con revistas, cursos, jornadas, congresos, etc. La Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AEEH) forma parte de la Asociación Latinoamericana y por su Intermedio de la IASL (Internacional) y en nuestro país es ya mayor de edad existiendo desde este año la Hepatología como especialidad.

La carrera de Médico es una de las más humanistas pues precisamente de tratar seres humanos se trata. En este posmodernismo que nos toca vivir, hay mucho de que puedo obtener y poco o nada de lo que puedo dar y la Medicina es una profesión de dar y las satisfacciones son muchas independientemente del cuanto obtener. Es tan amplio el espectro de la medicina que no hay rutina que permita el aburrimiento. El casamiento con la Medicina es tan firme que es excepcional ver a un médico abandonar su profesión y es frecuente ver a jubilados ir a los congresos, actualizarse e incluso concurrir a los ateneos del hospital o a las reuniones societarias. Es un casamiento con pocos divorcios.

En estos últimos años, la complejidad de la Medicina por el avance de la técnica, la informática y la biología molecular ha sido impresionante y a pesar de la mejora en la capacidad de diagnosticar y tratar enfermedades sabemos que lo conocemos es una ínfima parte de lo que desconocemos. Esto tiene que hacernos reflexionar sobre la humildad que tiene que observar el médico frente al paciente. A pesar de estas transformaciones no se ha perdido el arte médico. Ese arte que permite que un sutil interrogatorio y un aparentemente sencillo examen semiológico permiten llegar a un diagnóstico. En los años 80, en pleno desarrollo de la ecografía y de la tomografía computada, el Prof. Burucua manifestó con claridad que: “desconocer los avances de la técnica era demostrar atraso y desinformación, basarse únicamente en la técnica era simplemente no hacer medicina”.

Sigo sosteniendo como en aquél entonces en que era difícil buscar el lugar a la tecnología que la misma no reemplaza a la semiología sino que la complementa y amplía.
Maimónides, que como Uds. saben fue médico, humanista, filósofo con escritos importantes sobre lógica también decía que el que solo sabe de Medicina ni de Medicina sabe. Unos siglos después, Einstein decía."Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad.... El mundo solo tendrá una generación de idiotas".

Algunas reflexiones sobre la Asociación:

Las sociedades se dividen en necesarias y contingente, en universales, generales y especiales yen voluntarias e involuntarias. Son necesarias las que existen forzosamente y contingentes las que pueden dejar de existir. Las voluntarias tienen su origen en una convención. Nuestra sociedad es entonces una sociedad contingente y voluntaria. Toda sociedad implica asociados es decir que se comuniquen empleen su inteligencia en una labor común. La fuerza de una sociedad es la que hacen sus asociados. Como toda sociedad médica la nuestra tiene por objetivo el progreso de la ciencia, la enseñanza y el descubrimiento de nuevas verdades. Depende de los más jóvenes el devenir de la sociedad que vuelvo a repetir es contingente (o sea puede desaparecer) y voluntaria.

Las noches de reuniones societarias, las horas de trabajo no podrían ser ejecutadas sin el apoyo que siempre me ha brindado mi familia. Agradezco a Clarita, mi esposa, la infinita paciencia y aliento, a mis hijos Nadina y Hernan por las horas que no he pasado con ellos, y a los nietos que me han dado,. a los que son y han sido mis maestros, mis colaboradores, compañeros de trabajo en esta tan hermosa profesión que es la medicina-

Mas allá de los honores y premios recibidos, tengo la íntima satisfacción del deber cumplido.

Muchas gracias
Bernardo Frider


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