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“En todas las etapas de la vida hay pérdidas y ganancias”

Tuvimos la satisfacción y el honor de entrevistar al Dr. René Knopoff, para interiorizar a todos nuestros lectores sobre la Escuela de Ciencias de Envejecimiento de la Universidad, tan particular y vanguardista en el ámbito educativo de la Argentina.

“En todas las etapas de la vida hay pérdidas y ganancias”

Para dar lugar a la trayectoria y el éxito enmarcados en el tiempo, el Dr. Knopoff nos comenta desde el comienzo de la charla que la licenciatura en Gerontología fue inaugurada en el año 1998, a partir de la necesidad de una carrera de formación en este campo. Destaca la importancia de este espacio dentro de la Universidad Maimónides, y señala que incluso en países como Francia o Israel, la cantidad de recursos humanos destinados a la gerontología es baja: “hemos logrado un excelente avance en Argentina y con un crecimiento que habla de la importancia de ofrecer a la comunidad la oportunidad de formarse en esta especialidad”. Recapitulando hacia atrás, el Doctor explica que lo que existía antes el surgimiento de esta carrera, eran solo opciones de Posgrados relacionados a la gerontología.

Una de las observaciones que hizo Knopoff es que el profesional formado en un posgrado suele arrastrar el sesgo que implica su carrera de grado. Por ejemplo, el médico geriatra tiene una visión del adulto según parámetros “salud-enfermedad”. El psicólogo lo ve desde el punto de vista de la salud mental o en relación a distintas patologías que ve en lo cotidiano. Y de igual manera el trabajador social en su campo. A partir de este escenario, el Dr. Knopoff y su equipo observaron que era necesario empezar a pensar una carrera de grado suficientemente abarcadora, holística, que diera una formación en lo que corresponde al proceso de envejecimiento, tanto desde lo biogerontológico como lo psicogerontológico y del área social.

Y así, con el fuerte apoyo y la visión que tuvo ya en 1998 el Director del Consejo Universitario, el Dr. Goberman, se creó la primera carrera de Licenciados en Gerontología de Argentina y una de las primeras en América Latina, que forma profesionales con una visión amplia y comprensiva de la realidad que viven las personas que atraviesan el proceso de envejecimiento.
La apuesta inicial al ofrecer esta carrera se confirma exitosamente en los resultados: “Todos los alumnos que finalizaron la carrera son profesionales con ocupación plena en lo que se formaron. Eso es para nosotros una gran satisfacción”, cuenta el Dr. Knopoff.

Si bien en este último tiempo cambió bastante la mirada de la sociedad hacia los adultos mayores, en ciertos ámbitos todavía existe el prejuicio de que ser viejo equivale a deterioro, enfermedad, estar apartado de la vida, explica el fundador de la Escuela de Ciencias del Envejeciento. Para revertir esta situación, señala el Dr. Knopoff, no alcanza con la formación de recursos humanos que cambien el paradigma vigente, sino que la población que padece el estigma debe tomar conciencia de ello y hacer algo al respecto.

Y si de hacer se trata, el Área de Actividades Comunitarias de la Escuela de Ciencias del Envejecimiento, cuya directora es la Lic. Olga Vega, se dedica a desarrollar Talleres y encuentros participativos para personas a partir de los 50-55 años. Por allí transitan más de 700 personas, y son protagonistas de actividades no académicas muy diversas, que van desde talleres de teatro, de computación, deportivos, etc. “Ya se produjeron 6 libros colectivos, 1 por año desde que se empezó con la propuesta y el taller de teatro ya puso en cartel 8 obras”, cuenta el Dr.Knopoff con gran satisfacción.

Como reflexión final, el fundador de la Escuela de Ciencias del Envejecimiento nos indica cuáles son los tres pilares básicos que debe tener cualquier organización que trabaja con adultos mayores:

1- Brindar un ámbito de contención y afecto para que las personas sientan un lugar de pertenencia.

2-Brindarle a los mayores conocimientos que le sirvan para la vida cotidiana. Todo aprendizaje amplía el universo propio.

3- Que la persona pueda tener participación en lo que hace. Cuando uno se siente parte de algo, asume compromisos, y cuando eso pasa, crece como persona.

Por: Maia Bubis Perera

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