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En Argentina hay 5 especies en peligro de extinción

Loros en peligro

Según un artículo publicado en el boletín Biodiversidad Neotropical, que editan conjuntamente la Fundación Azara y la Universidad Maimónides, las poblaciones de casi todas las especies de loros del mundo están disminuyendo.

Loros en peligro

Las poblaciones de casi todas las especies de loros del mundo están disminuyendo. Las principales amenazas: el comercio de mascotas y el avance de la agricultura. Un nuevo informe realizado por especialistas en aves llama la atención sobre la necesidad urgente de realizar acciones de conservación. Así lo revela un artículo de Alejandro Balbiano, Igor Berkunsky y Juan Masello, con fotos de Darío Podestá e Igor Berkunsky, publicado recientemente en el boletín Biodiversidad Neotropical que editan conjuntamente la Fundación Azara y la Universidad Maimónides.

Los Psitaciformes (loros y cacatúas) viven mayoritariamente en las regiones tropicales y subtropicales de Oceanía, América del Sur y Central, el sur de Asia y el África subsahariana. En Méjico, en algunas islas del Caribe y el Pacífico hallan su hogar también varias especies, pero la mayoría de los loros se encuentran en Australasia y Sudamérica.

La mayoría de los loros tienen un plumaje multicolor, con tonalidades intensas, y figuran entre las aves más inteligentes. Algunas especies tienen la capacidad de imitar la voz humana. Eso los convierte en mascotas muy buscadas, y como veremos más adelante, ese es su principal motivo de amenaza.

En la década del noventa, se realizó una consulta con expertos en loros salvajes y con organizaciones de conservación de todo el mundo sobre el estado de conservación de loros y cacatúas. En ese momento ya figuraban como uno de los grupos de aves más amenazados del planeta, tanto que el 31% de las especies neotropicales estaba bajo amenaza. Entendemos por neotropical a la región biogeográfica que abarca América del Sur, Centroamérica, Antillas, una parte de Estados Unidos y una parte de Méjico.

Una nueva consulta entre expertos, determinó que lejos de mejorar, el panorama de los loros neotropicales está peor de lo que se pensaba.

Un nuevo estudio

 En agosto de 2010, un grupo de especialistas en investigación y conservación de loros, integrantes del grupo de trabajo en Psitaciformes (Working Group Psittaciformes), y que forman parte de la Unión Internacional de Ornitólogos (http://psittaciformes.internationalornithology.org), se reunieron durante el 25º Congreso Internacional de Ornitología, que tuvo lugar en Campos do Jordão, en Brasil. Este grupo incluyó a más de 200 especialistas de todo el mundo. El grupo fue liderado por uno de los autores, el Dr. Juan Masello, actualmente Investigador Principal del Departamento de Ecología Animal y Sistemática de la Justus Liebig Universidad de Giessen, Alemania, y la región neotropical coordinada por otro de los autores, el Dr. Igor Berkunsky, Investigador Adjunto del CONICET, y que trabaja en el Instituto Multidisciplinario sobre Ecosistemas y Desarrollo Sustentable de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Argentina. En esa reunión, los especialistas tomaron conciencia, que debido al rápido avance de las amenazas humanas o antropogénicas, se tornaba imprescindible actualizar datos sobre las amenazas que afectan a los loros neotropicales, y así poder, luego, implementar acciones de conservación.

De esta manera, se realizó una amplia consulta, que involucró a 101 biólogos y administradores de vida silvestre de 76 agencias gubernamentales, y organizaciones de conservación no gubernamentales, que obtuvieron información sobre las amenazas que afectan a 192 poblaciones de 96 especies de loros neotropicales, en 21 países. Para ello se utilizó un enfoque poblacional. Es decir, en lugar de estudiar a las especies en sí, se investigaron las diferentes poblaciones de cada una de las especies presentes en la región, y se definió a una población, como un grupo de individuos con una alta probabilidad de apareamiento entre sí en comparación con su probabilidad de apareamiento con un miembro de alguna otra población. Por ejemplo, se considera a la colonia de loros barranqueros (Cyanoliseus patagonus) situada en El Cóndor, Patagonia nororiental, como una población, y al loro barranquero de la región de Coquimbo, en Chile, como otra población, aunque ambos grupos pertenecen a la misma especie.

Uno de los resultados más llamativos del estudio, publicado en la revista Biological Conservation, en 2017, muestra que al menos el 38% de las poblaciones estudiadas se encuentra en disminución. Las principales amenazas de los loros neotropicales en la naturaleza están relacionadas con actividades humanas: la actividad agrícola, la captura como mascotas, y la tala selectiva de árboles, entre otras.

En el año 2014 se realizó un estudio con los loros de África. Lamentablemente, los resultados fueron similares. Ambos estudios sugieren que la situación de la conservación global para los loros puede ser incluso peor que la previamente evaluada.

Muchas amenazas, pocos progresos

El estudio de 2017, demostró que la peor amenaza para los loros silvestres es, actualmente, la captura para el comercio local e internacional de mascotas. Otras amenazas son el aumento de la población rural, la agricultura, la tala a gran escala y la destrucción de nidos por cazadores furtivos. Una diferencia con respecto a estudios anteriores, sugiere que en la actualidad, la agricultura y el pastoreo realizado por pequeños productores contribuyen a la disminución de las poblaciones. ¿Cómo se explica este hecho? Los loros están presentes con mayor frecuencia en las fronteras agrícolas, donde el cultivo y el ganado se producen a pequeñas escalas, en lugar de en sitios donde la agricultura a gran escala domina el paisaje. El estudio además demuestra que existen pocas amenazas relacionadas con la persecución de los loros, como plaga de los cultivos, y la disminución de las poblaciones.

Como hemos visto, la captura de loros para tenerlos como mascotas, y su posterior tráfico internacional, fue una de las principales amenazas sufridas por estas aves durante las décadas de 1980 y 1990. Millones de individuos fueron atrapados en el neotrópico e importados a los Estados Unidos, Europa y Oriente.

Se han realizado algunos progresos para reducir el tráfico internacional, como la aprobación de la Ley de Conservación de Aves Silvestres de los Estados Unidos (U.S. Wild Bird Conservation Act, 1992) y la prohibición permanente para el comercio de aves silvestres por parte de la Unión Europea, a partir del 2007.

Sin embargo, 10 años después de estas prohibiciones, continúa el negocio legal e ilegal de loros silvestres en Sudamérica, el Sudeste asiático y Oriente medio. Algunos países del neotrópico han reforzado su legislación para proteger a los loros silvestres, como es el caso de Méjico y Nicaragua, pero al mismo tiempo se han informado niveles preocupantes de tráfico doméstico de loros en Bolivia, Brasil, Méjico y Perú.

Teniendo en cuenta las amenazas que enfrentan actualmente los loros neotropiales, los autores recomiendan dar prioridad a las acciones que reduzcan la captura de loros silvestres, tanto a nivel local como internacional, y establecer además, protecciones para la conservación de las poblaciones de loros ubicadas en las cercanías de las fronteras agrícolas.

Los más amenazados

Una especie amenazada es aquella susceptible de extinguirse en un futuro próximo. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), autoridad máxima en especies amenazadas, las clasifica en tres categorías diferentes en su Lista Roja: vulnerables, en peligro de extinción y en peligro crítico de extinción. De las 26 especies de loros que viven en la Argentina, 5 se encuentran en situación vulnerable, y hay 5 especies en peligro de extinción. Pero los que se encuentran en peor situación son el guacamayo rojo (Ara chloropterus) y el guacamayo azul (Anodorhynchus glaucus), ubicados ambos en la categoría en peligro crítico. Incluso en la última categorización a nivel nacional, todos los expertos coinciden en que el guacamayo azul está extinto. 

En Latinoamérica, existe una disminución extrema en cuatro poblaciones: la amazona cara roja (Amazona brasiliensis) de San Paulo y Santa Catarina, Brasil, el guacamayo de Spix (Cyanopsitta spixii) en Bahía, Brasil, del cual solamente quedan algunos individuos en cautiverio, y las dos poblaciones diferentes del maracaná cara afeitada (Primolius maracaná), la de la Argentina y la del Paraguay.

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