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"Nuestra cabeza es una serie de genes maltratados de todos nuestros antepasados"

"Somos seres emocionales que aprendimos a razonar. Pero esa emoción guía en tu vida", afirma el Dr. Fabián Ciarlotti, director del Departamento de Medicina Ayurveda de la Universidad Maimónides en un "diálogo a fondo" con el diario Clarín.

"Nuestra cabeza es una serie de genes maltratados de todos nuestros antepasados"

"Alimento es todo lo que entra por los sentidos”, escuchó un día. Desde ese momento, apasionado por esa frase de la medicina ayurveda, Fabián Ciarlotti fue más de veinte veces a la India y se entregó a estudiar esta disciplina para luego enseñarla a través de la docencia y muchos libros que escribió sobre la temática. Del médico graduado en la UBA y que se especializó en cirugía ortopédica, poco queda hoy. Y a esa expresión que tanto lo marcó, tiempo después le complementó una idea de su creación: “Aquello que no se digiere, se hace desequilibrio”. A diferencia de la medicina alopática, la ayurveda, se basa en la premisa que la enfermedad es el resultado natural y final de la vida en armonía con el entorno, tratando al paciente y no a la enfermedad. La palabra ayurveda significa sabiduría de vida y para esta medicina tradicional y milenaria de la India, hay tres grandes biotipos humanos, en los que impera cada una de las tres doshas o aires vitales: vata, pitta y kapha. Cada uno de estos biotipos tendrá un tipo de alimentación y medicina apropiada a las características. “Somos seres emocionales que aprendimos a razonar –explica Ciarlotti. Nuestra vida es una emoción y actuamos de acuerdo a eso. Esa emoción que te guía en tu vida sería una memoria emocional que se hace cuerpo y si no se digiere se puede convertir en tumor. Tu destino va a nacer a partir del pensamiento que tengas, porque todo pensamiento es cuerpo”.

En uno de sus libros plantea que el 75% de nuestros desequilibrios vienen de la mente y no del cuerpo. ¿Es tan tajante esa estadística?

Claro, porque tus pensamientos cambian tu biología, tu cuerpo, partimos de ahí. Además, tenemos un segundo cerebro, el intestinal, que tiene el doble de neuronas que nuestra mente y el 95% de serotoninas se libera de esa zona baja de nuestro organismo. Entonces la intolerancia al gluten o la gastritis, está en la cabeza. Cada enfermedad tiene su Biodecodificación: el que tiene un pensamiento de fuego va tener tendencia a ser soberbio, agresivo, comprador, competitivo y ese fuego va a la panza, la sangre o el hígado. Preocuparse por comer sano solamente y tener al lado en la cena a una persona tóxica, que no te hace bien, no es equilibrado. La indigestión mental te puede abrir un gen, un tumor. Una mente equilibrada es el primer requisito para un cuerpo sano.

¿Estamos condicionados por nuestros antepasados y la genética?

Absolutamente. Nuestra cabeza es una serie de genes maltratados de todos nuestros antepasados. Se creía que conocíamos nuestro mapa genético y no es así. Una emoción puede abrir o cerrar nuestros cromosomas. Nuestros genes son productos emocionales de nuestros ancestros. La única forma de transformación es la comprensión. Por eso es importante hablar con nuestros padres acerca de cómo nacimos, el embarazo, cómo fuimos criados. Nuestro presente vive un futuro pasado, gobernado por los patrones de codificación, huellas o surcos que en la conciencia ocurren cuando algo mental no es digerido.

¿Somos lo que creemos que somos y no lo que realmente somos?

Así es, tenemos un diagnóstico equivocado de lo que nos está pasando. Y luego, la gente quiere soluciones mágicas pero la ayurveda prescribe acción, no medicación. El que tiene que cambiar es el que viene a consultar. El desequilibro aparece para que cambies. Y la gente suele taparlo cuando no hay nada más maravilloso que el dolor, porque nos avisa que hay que cambiar. La gente cambia de médico hasta que encuentra uno que le dice o recete lo que ellos quieren escuchar.

Tiene un libro de sutras o aforismos del ayurveda. Por ejemplo, dice que “Ser feliz es una decisión”. ¿De dónde nacieron?

Algunos los fui leyendo y otros los pensé y los escribí. “Ser feliz es una decisión” porque la felicidad depende nada más que de vos y la base está en el intelecto, no en la mente. Otro sutra lindo es: “Patear el tablero y poner las fichas de nuevo, ese juego no va más”. A los chicos en el jardín de infantes, cuando se aburren, le sacan el juego y le dan otro. Para nuestra vida diaria, sería genial ponerlo en práctica. O “tenemos problemas pues pensamos continuamente en ellos” y como todo problema es un pensamiento, entonces la forma de cambiar tu problema es la de pensar. Si parás de pensar ahora, ¿qué problema tenés? (Hace silencio unos segundos) Ninguno. Lo mismo cuando digo “Nada ha cambiado excepto mi mente, por eso todo ha cambiado”. Si yo cambio, cambia mi vida.

¿Hay una queja por la falta de tiempo en este ritmo vertiginoso que vive el ser humano occidental?

Cuando alguien dice que no tiene tiempo, también se está diciendo que no tiene espacio ni mente ni prana. El espacio genera prana, que es energía. Si tengo la cabeza ocupada, no tengo energía. Llenamos el espacio de nuestra mente-tiempo con preocupaciones y nos baja el prana. Si tenemos la cabeza llena de esas preocupaciones, no hay capacidad para ver. Entonces vas viendo que prana, espacio y tiempo son lo mismo, que conforman lo que llamamos “pranósfera”. Hay que cambiar el diagnóstico. Ejercí la medicina tradicional creyendo que era Dios dándole algo al paciente para cambiar su problema cuando en realidad tapaba su real conflicto, el que había que investigar. Hoy tenemos más pero disfrutamos menos: hablamos más y hacemos menos, tenemos más diplomas pero menos sabiduría, más posesiones y menos amor; tenemos más medicina pero más enfermedades, con pastillas que hacen dormir, alegrar, relajar…Nadie diagnostica la saludad espiritual.

Señas particulares

Enseñar a respirar

Doctor en Medicina (UBA) y ex cirujano ortopédico, además de kinesiólogo, se especializó en medicina ayurveda estudiando en diferentes universidades de la India, donde ahora también da clases. Es profesor en la UBA y en la Universidad Maimonides, donde dirige la carrera de kinesiología y co-dirige el Centro Ayurveda de ese centro de estudios. Es autor de más de una docena de libros, como “Ayurveda y karma”, “El arte de respirar y meditar” y “Ayurveda y sexo tántrico”.

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