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El proyecto Minerva

El director del Laboratorio de Investigación y Desarrollo (LID) de la Universidad Maimónides, Pedro Elosegui, visitó la oficina central de Minerva Schools at KGI en San Francisco, Estados Unidos; y nos cuenta detalles sobre el proyecto educativo que busca llevar a otro nivel la educación virtual y el aprendizaje a distancia.

El proyecto Minerva

Semanas atrás, tuvimos el privilegio de ser invitados a visitar la oficina central de Minerva Schools at KGI en San Francisco, Estados Unidos. En un ambiente cálido y cordial, un piso abierto y compartido, transmite la atmosfera y filosofía general de Minerva: técnicas y tecnologías educacionales de avanzada, con la fuerza de un start-up del Silicon Valley.

Si bien con las nuevas tecnologías la educación online ya se ha vuelto algo casi cotidiano, en Minerva (https://www.minerva.kgi.edu/) la educación online es “sólo” una pieza más de un comprensivo y planificado sistema de enseñanza, donde las técnicas pedagógicas y el marco conceptual general, globalizado, multicultural y aplicado, son fundamentales.

El concepto Minerva ha sido desarrollado y liderado por Ben Nelson (ex. Snapfish) y Steven Rosselyn (especialista en educación activa) junto a un grupo humano cálido, entusiasta y experimentado que transmite novedad y excelencia. Nuestra anfitriona, Teri Cannon, se esmeró en todo momento para que nuestra estadía en San Francisco -una ciudad hermosa- fuera inolvidable, preocupándose para que nos llevemos el mayor aprendizaje posible de este novedoso proyecto.

En Minerva, alumnos provenientes de los más diversos rincones del mundo, ingresan en un programa de cuatro años y cursan en línea mientras viven cada semestre en un lugar diferente del mundo, incluyendo San Francisco, Berlín, Seúl, Bangalore, Londres y Buenos Aires. De esta manera los alumnos son inmersos en una valiosa experiencia intercultural que los forma en los valores y la filosofía que persigue la universidad.

Fue durante su reciente visita a Buenos Aires, donde con la Universidad Maimónides integramos el equipo anfitrión, colaborando en los trámites migratorios y en las actividades locales. Entre tales tareas, se incluyó una serie de clases sobre el desarrollo regional de Argentina, dictadas desde el Laboratorio de Ideas en Desarrollo LiD. Fue una serie de clases “a la antigua”, en un aula “real” -con marcador, borrador y profesor al frente-, cara a cara (¿o no?) con los estudiantes de Minerva. Un comentario, marca la experiencia: uno de los alumnos comentó entre sonrisas que era la primera vez que veía, en una clase, la espalda de sus compañeros. Notable como parece, el comentario derrumbó un preconcepto ligado a la posible lejanía de las aulas virtuales. Efectivamente, en las aulas de Minerva los alumnos se ven las caras: “nos escuchamos, participamos, debatimos y aprendemos interactuando, ante la atenta mirada (cámara por medio) de nuestro profesor.”

Pero, más allá de las cuestiones tecnológicas, el valor agregado Minerva, tiene que ver con su enfoque pedagógico, que su mentor Steven explica de manera sucinta como una técnica de aprendizaje activo, orientada al alumno y con énfasis en la formación de capacidades prácticas de pensamiento crítico y creativo, comunicación efectiva y trabajo en equipo, multicultural y globalizado. La tecnología desarrollada por Minerva, se enlaza con los lineamientos pedagógicos en una plataforma en línea que combina una detallada planificación de la clase, a la cual estudiante llega luego de haber leído y trabajado el tema; una serie pormenorizada de herramientas que guían la tarea del docente y optimizan su interacción con los alumnos (19 en cada aula virtual); interacciones varias entre los estudiantes y con el docente, en debates, Q&A (preguntas y respuestas) y presentaciones, destinados a afianzar el conocimiento adquirido (previamente) por medio del pensamiento crítico y el análisis. El plan supone que 40 intensos minutos de clase son suficientes para cubrir el objetivo planificado, donde el rol del alumno es clave en su aprendizaje activo.

En las reuniones con Steven y los decanos de Minerva, todos profesores de valiosa experiencia y alta calidad humana, pudimos descubrir en qué medida disfrutan de ser parte de esta herramienta de transmisión del saber, que combina tecnología y aprendizaje activo, en un entorno global y multicultural de excelencia.

La valiosa experiencia, de la cual esperamos continuar siendo parte, nos tocó profundamente, y nos permitió ver que las nuevas técnicas educativas y las nuevas tecnologías nos imponen como docentes, interesantes desafíos y, mejor aún, oportunidades. Las ideas del desarrollo pueden transmitirse de maneras novedosas, fundadas en técnicas pedagógicas de avanzada y apalancadas en tecnologías cada vez más accesibles. En el lanzamiento de nuestra Especialización (y Diplomatura) de Gestión del Desarrollo Económico y Social esperamos incorporar dichas experiencias para convertirlas en vehículos de cambio y desarrollo.

Más información: lid@maimonides.edu

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