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Alberto Varela, el cable a tierra de Maimónides

Trabaja en el área de recursos físicos de la Universidad desde que ésta era apenas una oficina en el 7mo piso de la calle Talcahuano 469. De la institución destaca la calidez humana y las relaciones afectivas que se establecen entre quienes conviven a diario. Hablamos con Alberto Varela, el hombre que hace que los proyectos más ambiciosos se hagan realidad.

Alberto Varela, el cable a tierra de Maimónides

“Acá trabajo desde siempre”, sentencia Alberto o Albert, como todos los conocen en la Universidad. Y continúa: “Desde que era solo cimientos, por eso conozco el edificio en toda su extensión. No nos sorprenderá que un poco más adelante diga: “Todas las cosas que hice son un poco mías, independientemente de que sean de la Universidad. Me refiero a una pertenencia espiritual, no material. Porque son cosas en las cuales uno trabajó y le puso todo su amor…, y garra”.

Conoce al Dr. Goberman, Presidente del Consejo Superior Universitario, hace más de 30 años, y en el año 1983 lo llamaron por un reemplazo. Y una cosa llevó a la otra hasta que empezó el proyecto de la Universidad. Si bien la idea inicial era desarrollar una Universidad dentro del hospital Durán, como se estila hacer en algunas universidades de medicina del mundo, por ejemplo en Estados Unidos, los planes cambiaron y se comenzó la construcción de un edificio propio, en la calle Hidalgo. Con la Arquitecta Adriana Goberman a cargo de la arquitectura y Alberto en la parte de instalaciones, se comenzó la construcción.

“Aunque trates de prever, todos los días ocurre algo imprevisto”, asegura Alberto y recuerda como hace 16 años el pozo que era en aquel entonces el edificio se inundó de agua por la rotura de un tanque: “Una mañana mientras estábamos en la obra vengo, y el pozo de varios metros de profundidad se había llenado de 3 millones de litros de agua de cloaca, que hubo que sacar en 2 o 3 días”.

Alberto se reconoce como una persona muy curiosa y explica que para las tareas que desarrolla debe estar en una constante actualización, y reconoce que le apasiona todo lo relacionado a avances tecnológicos. “Todo requiere esfuerzo, aprender requiere esfuerzo”, asegura Alberto. Y continúa “como cuando debo interpretar lo que se les ocurre a los chicos de Multimedia”. Se refiere específicamente a su colaboración con el “Proyecto Untitled”, el colectivo artístico pedagógico que funciona en la Escuela de Comunicación Multimedial de la Universidad, donde colaboran estudiantes y graduados de la carrera. Su función en el colectivo es encargarse de la parte logística. Y a partir de esa participación tuvo la oportunidad de viajar a Italia para la exposición “Uniart”, donde el colectivo presentó a “Floris Lupus”.

“A mí me encanta trabajar con chicos más jóvenes porque, por un lado te abre la cabeza a cosas nuevas, y por el otro te mantiene la mente ágil y despierta”, sintetiza Albert sonriente y agrega “además son chicos muy accesibles”. Y esa satisfacción por el trabajo en equipo es palpable. El Handy vuelve a sonar, necesitan a Alberto en la nueva instalación, y nos debe abandonar.

Por: Maia Bubis Perera

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